Salitres en suelos de barro

Salitres en suelos de barro

Pedro Rosa Mena

Los salitres son eflorescencias salinas que se producen en la superficie exterior de los suelos de barro. Consisten en la recristalización de sales que pertenecen a los mismos distribuidas mediante disolución con el agua que los atraviesa. Una evaporación posterior al llegar a la superficie deja unas manchas características en forma de costras blancas.

1) Requisitos para la presencia de salitres

  • Sales en disolución en alguno de los elementos que compongan el pavimento. Principalmente serán los materiales porosos los susceptibles a contener sales solubles: obras de fábrica, pétreos, cerámicos…

  • Presencia de humedad. La más habitual sueles ser la humedad infiltrada, pero los pueden producir alguno de los cinco tipos de humedades descritos (infiltrada, capilar, accidental, condensación intersticial, de obra).

  • Transporte de las sales a través de los pavimentos hasta que se produce la recristalización. Esta recristalización puede suceder en la superficie o en el interior del material, dependiendo de la naturaleza de las sales, de la porosidad de los materiales y de las condiciones de evaporación. En caso de que la recristalización se produzca en alguna oquedad de los materiales se denomina fenómeno de criptoflorescencia.

2) Tipología de eflorescencias salinas

Las eflorescencias tienen el inconveniente que nunca se sabe cuándo, dónde y cómo van a aparecer aunque tienden a manifestarse en determinadas áreas de las obra, como los pavimentos porosos y fachadas.

Los tipos de sales eflorescibles que actúan dentro de la construcción es un número elevado, sin embargo hay algunos tipos que son más frecuentes de encontrar en la edificación como son:

  • Sulfato cálcico (hormigones y mamposterías): Aparece gracias a la existencia de otras sales y en periodos largos de humedad.

  • Sulfato potásico (arcillas, hormigones y morteros con agua de mar): Provocan una capa cristalina y provocan erosiones del material.

  • Sulfato magnésico – Sal de Epsom (piedras sedimentarias, yeso): Producen una pequeña erosión al cristalizar. Son manchas de color blanco y no permiten un recubrimiento de pintura sobre ellas.

  • Carbonato cálcico (materiales calizos): Producen una capa exterior blanca muy clara.

Normalmente, las eflorescencias en los suelos de barro antes de su colocación suelen producirse debido a:

  • Contenido de sales solubles existentes en el tipo de arcilla empleada.

  • Durante el periodo de cocción y secado, debido a la reacción química con los gases que han rodeado las piezas e interacción de los distintos componentes de las materias primas que forman la arcilla.

Una vez recién colocadas en un pavimento nuevo, las baldosas de barro tenderán a expulsar las sales que se encuentran en su interior debido a la humedad de las piezas y el mortero, este proceso es inevitable. El mismo será más o menos intenso dependiendo de la composición de la baldosa (que ya hemos explicado) y del factor humedad fundamentalmente.

Las humedades que producirán una recristalización en la superficie cuando se sequen son debidas principalmente a infiltraciones de agua en el terreno o en el hormigón de la cimentación. Estas humedades provocaran que aparezcan salitres en la superficie de los suelos de barro de sales que están presentes en la baldosa (se verán manchas en la parte central de la baldosa), en los áridos y en el cemento utilizado para el agarre (suelen aparecer en el perímetro de las baldosas).

Para erradicar definitivamente este tipo de problemas en los suelos de barro es fundamental la detección del origen de las humedades que hayan provocado la cristalización de las sales y, tener en cuenta las condiciones ambientales del lugar donde se ejecuta la obra.

3) Salitres: Prevención, reparación y protección

La eliminación de sales sobre suelos de barro puede realizarse reparando las causas que las han provocado o actuando sobre los efectos causados.

Reparación de causas: Se trata de actuar, mediante interrupción, sobre las causas directas que la producen, esto es, sobre las humedades. Sobre las causas indirectas (la existencia de sales solubles de los materiales) sin embargo es casi imposible actuar. No obstante, algunos productores de suelos de barro ofrecen sus baldosas con un pre-tratamiento que minimiza las sales inherentes a la composición de la baldosa de barro.

Reparación del efecto: Una vez interrumpidas las filtraciones de agua se procede a la eliminación de las eflorescencias. Se definen distintos sistemas de limpieza:

  • Limpieza natural: Se disuelven los cristales en agua pulverizada a presión y pasando un cepillo de cerdas por la superficie a limpiar. Dependerá de la dureza del cepillo y el coeficiente de absorción del material la efectividad del método. Normalmente se utiliza un secado artificial si la cantidad del agua utilizada es elevada.

  • Limpieza química: Se tratan de los procesos en los que la sal no se disuelve con facilidad en el agua, por lo que hace falta otro producto para disolverla. Entre los líquidos más utilizados se encuentran: el vinagre (antiguamente) y el ácido clorhídrico (actualmente). El método de limpieza es similar a la limpieza natural, se realiza también con aplicación del producto a presión.

  • Limpieza mecánica: Se utiliza en los casos en los que las sales se recristalizan formando superficies duras y difíciles de disolver. El tipo de limpieza a realizar dependerá de la dureza de la capa: cepillo de púas metálicas, bujardas y cepilladoras eléctricas o mediante chorros a presión.

Estas limpiezas pueden producir alguna alteración en los elementos constructivos a causa de las características del material, por lo que habrá que protegerlas para evitar posibles futuras eflorescencias. Para ello, se suelen realizar tratamientos de estabilización superficial que previenen de humedades e impermeabilizaciones de las baldosas de barro.

Las prevenciones se orientarán a las decisiones tomadas en proyecto y ejecución de los materiales. Habrá que prevenir dos aspectos a la hora de desarrollar la obra:

  • Prevención de humedades.

  • Asegurar la minimización de sales solubles: Habrá que cumplir con lo especificado en el Pliego de Condiciones a la hora de aceptar los materiales que llegan a obra (deberán ser mínimamente eflorescibles) y se deberán realizar los correspondientes ensayos de eflorescibilidad a los elementos realizados “in-situ” en obra. Estas comprobaciones habrá que realizarlas tanto con los materiales que van a cara vista como los que no.

  • Durante la construcción hay que evitar que los suelos de barro se mojen demasiado, por tanto, en caso de fuertes lluvias habrá que cubrirlos. Antes de ser trasladados a obra, el fabricante habrá de tener este mismo aspecto en cuenta.

  • Evitar que las baldosas de barro en obra se contaminen por absorción de sales solubles de fuentes externas. (no apilarlos sobre escorias del horno, en suelos salinos, encima de productos industriales, terrenos de escombros…).

  • No permitir que las baldosas de barro se mojen por las superficies que no están expuestas a una rápida evaporación. En caso de que aparezcan eflorescencias en zonas no expuestas determina que existen filtraciones anormales de agua debido a una incorrecta ejecución o a un fallo de proyecto.

4) Procedimiento de reparación

Una vez el suelo esta barrido y completamente seco, utilizamos máquinas rotativas para distribuir y aplicar la óptima combinación de productos que su suelo de barro necesite junto a aspiradoras de líquidos antes que el pavimento vuelva a absorber la suciedad. La utilización de maquinaria es fundamental para que la fase de limpieza sea efectiva en superficies mayores a 15 m2. Para superficies inferiores a estas dimensiones los propios clientes podrían realizarla, siguiendo las instrucciones de uso de los productos destinados para tal fin, utilizando cepillo a mano y fregona en vez de maquinaria (aunque es muy sacrificado y poco efectivo en comparación al efectuado con maquinaria rotativa y aspiradora de agua).

Una vez obtenemos un suelo de barro completamente limpio debemos esperar hasta que esté completamente seco antes de aplicar un tratamiento de protección. El tiempo de secado varía según la estación en la que estemos pero por regla general esperamos entre 5 y 10 días. Durante el periodo de secado es recomendable no pisar el suelo y en caso de ser imprescindible, realizarlo sin calzado y con calcetines gruesos para evitar dejar potenciales huellas.

5) Productos antisalitres usados en suelos de barro

Limpiadores concentrados a base de complejos de tensioactivos, protectores de corrosión. Se utilizan diluidos en agua e inyectados con maquinaria rotativa y retirada rápida con aspiradoras de agua. Características:

  • No emiten vapores por lo que no afecta a accesorios de la casa sensibles a los vapores ácidos como grifería y picaportes.

  • No deterioran los pavimentos ni las juntas, solo son agresivos con los restos de obra (morteros y cementos en pavimentos de nueva colocación) y eflorescencias salinas (especialmente en exteriores).

  • Eliminan las manchas de óxido rápidamente.

  • Intervalo recomendable de temperatura para su uso: entre 5ºC y 35ºC.

  • Actúan rápidamente con un intervalo de acción que puede variar entre 5 – 30 segundos.

  • Es necesaria la utilización del producto con gafas de protección para evitar salpicaduras, guantes y  ropa resistentes a los ácidos.

  • Hay que tener cuidado con materiales sensibles a los ácidos como los mármoles pulidos. Los mosaicos hidráulicos y derivados del cemento pueden verse afectados dependiendo de la proporción de producto diluido en agua para lo cual es necesario la supervisión de los profesionales.