Un suelo de ladrillo de barro para una vivienda en Menorca en colaboración con Anna Mir Studio

Nuestro Rectángulo 20x10 en color paja con textura Antique cubre el suelo de una casa con reforma integral

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Si hay algo que nos gusta en todobarro es la colaboración con profesionales apasionados por su oficio. A lo largo de los años hemos ido cultivando relaciones y proyectos con estudios grandes, medianos y pequeños, colaborando con firmas, artistas y diseñadoras de todo tipo. Lo que buscamos en nuestros proyectos es afinidad en el proceso y una visión compartida acerca de nuestro trabajo. Es el caso de la firma de Anna Mir, una interiorista que, por su propia definición, “crea espacios bellos y funcionales a través de un diseño respetuoso, ético y sostenible”. Es, desde luego, una carta de presentación con la que podemos sentirnos cómodamente identificados. 

Para este proyecto, el estudio de Anna Mir ha elegido nuestro ladrillo de barro cocido Rectángulo 20×10 con textura Antique, en color paja, y con un grosor de 2,1 centímetros, para poner en el suelo de una vivienda reformada en Menorca. Se trata de una elección segura e impecable, que dialoga con el resto de materiales y con una paleta de colores que refleja el entorno natural y la esencia de la arquitectura mediterránea

Interiorismo al servicio del bienestar

Tal y como explica Anna Mir en sus redes, la visión de su estudio es que los hogares que reforma inviten a la relajación y el acogimiento: “que tu hogar te abrace, tu ritmo se ralentice y el ruido se apague”.  Para conseguir esa sensación de tranquilidad y calma hay que huir de la fatiga visual, evitando los espacios abarrotados y los materiales saturados de información. En esa búsqueda de la simplicidad y el minimalismo, se suele caer en uno de los errores de nuestro tiempo: la de un diseño homogéneo, producido en serie, que no tiene ninguna particularidad, no consigue llamar la atención y podría estar en cualquier sitio. 

Este uso de materiales y diseño no tiene un efecto puramente visual, tal y como explica nuestra compañera Marta Sader en este artículo, “El diseño aburrido y “perfecto” está acabando con nosotros”. En esta pieza, que ahonda en los principios de la neuroestética, una disciplina que analiza a través de la neurociencia, el arte, la psicología y la filosofía las bases neuronales de la experiencia estética, Marta cita las conclusiones de los estudios neuroestéticos que concluyen que las superficies agradables al tacto crean un entorno estimulante y satisfactorio, y que el aprovechamiento de la luz natural afecta a nuestros ritmos circadianos. También que los materiales de origen natural, como la madera o el barro pueden reducir los niveles de cortisol. 

Es decir, que esa intención inicial expresada por el estudio de Anna Mir está avalada por la ciencia. Lo que separa un espacio impersonal y aséptico de otro acogedor y rico en textura y calidad de vida es un equipo profesional como el que ha trabajado en este caso que sepa elegir cuidadosamente qué piezas y materiales elige para cada proyecto.

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