La ‘nobleza’ contemporánea del barro, en el centro de Sevilla
Los materiales nobles y el diseño contemporáneo Vélez Mezquitilla engalanan una casa de estilo regionalista en el centro histórico sevillano
La nobleza contemporánea del barro, en el centro de Sevilla. Hasta una cocina concretamente. La restauración de edificios antiguos necesita de eso. Que permanezca la nobleza pasada, pero revestida de presente. Acorde al sentir estético de su época. La dificultad está en encontrar la manera, el cómo, pero también el qué y el quién puede ayudarte a hacerlo. Esas son las preguntas que se hizo Sonsoles Martínez, la dueña de una vivienda unifamiliar de estilo regionalista de principios del siglo pasado y ubicado en la capital andaluza. Una joya en el corazón de la ciudad que necesitaba cómplices en la labor.
La clave estaba en los detalles. Y ahí es donde pensó en todobarro. «Nos encantaban vuestros diseños y acabados y a su vez nos interesaba utilizar materiales nobles, principalmente piedra, madera y barro, pero dando un giro contemporáneo, por eso es que elegimos este diseño» explica Sonsoles. El proyecto de la cocina, del estudio de arquitectura Lacoste & Viñalet, se cerró finalmente con la esencia de una de las colecciones más versátiles de esta marca. La colección Vélez. Específicamente con las baldosas Vélez-Mezquitilla, diseño de Damián López, del estudio Leblume.
La nobleza del barro, entre siglos
En esta colección, el conjunto de teselaciones reivindica la geometría de la arquitectura tradicional de la Axarquía. Pero también explora las posibilidades de la forma y el color. Ese camino de ida y vuelta, de nuevo entre la tradición y la vanguardia, que se plasma en el concepto de neoartesanía del barro cocido de todobarro. La casa, ya de por sí, daba mucha ‘información’ en las superficies, sobre todo por el revestimiento antiguo que aporta su identidad propia al lugar. El trabajo se centró fundamentalmente entonces en buscar tonos neutros. Que fuera posible destacar la huella de la manufactura en las superficies para unificar, como se ve en el acabado, pasado y presente.
El resultado final es el deseado. La nobleza contemporánea del barro, en el centro de Sevilla. Pero también en la composición del hogar, siendo uno de esos rincones que hacen de la casa un lugar apacible, en relación con el señorío que un día tuvo y que permanece gracias a la visión de no perder lo mejor de nuestra tradición arquitectónica. El camino para ello es, curiosamente, como un viaje entre siglos. De la artesanía del horno nazarí al edificio de principios del XX, que acoge todavía a sus inquilinos con todas las comodidades de nuestros días.
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