Arte y arquitectura

Qué es la celosía

Nos aproximamos a uno de los elementos arquitectónicos más identitarios de la arquitectura mediterránea

Tiempo de lectura: 5 min

Las hemos visto y convivido con ellas, pero mucha gente nunca les ha prestado atención. Por eso, para definir qué es una celosía, hemos de prestar atención a algo que está diseñado para pasar desapercibido.

Una celosía es un elemento arquitectónico compuesto por cualquier material entramado que permita dividir o cerrar espacios sin impedir el flujo de aire y tamizando la luz natural. Tradicionalmente están hechas de materiales naturales, como el barro cocido, la madera o las fibras vegetales, aunque hoy en día se encuentran iteraciones modernas de celosías hechas de metal o materiales sintéticos. Esta práctica, sin embargo, anula o contradice una de sus propiedades fundamentales, que explicaremos más adelante.

El origen de la celosía

La celosía es un elemento arquitectónico ya presente en las primeras culturas mesopotámicas. De la versión que conocemos hoy en día encontramos las primeras manifestaciones en el antiguo Egipto. A lo largo de las Eras se han ido sucediendo diferentes utilidades y modas de este y muchos otros pilares de la arquitectura humana, pero es en Al-Andalus donde encontramos la edad dorada de la celosía.

Las personas andalusíes practicaban una cultura relacional que aún se mantiene viva en la sociedad mediterránea, y es aquella que conjuga una vida social hecha en la calle con una vida privada hecha en casa. A diferencia de otras culturas, donde la socialización se realiza en interiores, nuestros antepasados andalusíes inculcaron en el urbanismo y la arquitectura de lo que hoy es España (particularmente en el sur) una concepción de los espacios que mezcla la función pública con la privada a través de construcciones como los jardines o los patios mediterráneos. Los lugares en los que, a nivel arquitectónico y de diseño, podemos encontrar celosías, tienen que ver con sus funciones.

¿Cuál es la función de una celosía?

A saber, las celosías cumplen dos funciones fundamentales:

  • La función social: ver sin ser visto. Esta dicotomía entre lo colectivo y lo privado se soluciona con una celosía que permita dividir los espacios sin seccionarlos. Este uso de las celosías lo encontramos sobre todo en sociedades con climas templados, como en la cuenca mediterránea y muchos países del sudeste asiático, donde levantar tabiques supone un coste social. Este acceso a la discreción es también el motivo por el que encontramos celosías en lugares que requieren de circunspección o reserva, como baños árabes, conventos o claustros y lugares de estudio.
  • La función bioclimática: regular la humedad y la temperatura. Una celosía permite que fluya la brisa fresca, que penetre la luz natural, pero bloquea la incidencia directa de los rayos de sol más agresivos. Esta función es el motivo por el que encontramos celosías tanto en espacios privados como en parques y jardines, pieza fundamental del legado andalusí. Las celosías son las mejores amigas de la vegetación, no solo para separar espacios dentro de los cultivos (sean rurales o urbanos, como los que se practican dentro de invernaderos o solariums), sino para tamizar la luz natural. Esta función bioclimática varía drásticamente en función del material con el que esté hecha una celosía. Nuestras celosías amplifican y maximizan esta función bioclimática, al estar hechas de barro cocido artesanal. Las piezas de arcilla cocida actúan como un elemento termorregulador de altísima eficiencia: absorben energía durante las horas más duras de calor y lo liberan lentamente por la noche. Con la humedad hacen lo contrario: la absorben rápidamente y la liberan lentamente, enfriando el ambiente en verano, y manteniéndolo seco en invierno. Tener una celosía de barro en casa contribuye a aumentar el bienestar térmico del interior y a ahorrar energía en climatización y calefacción.

Tal es la eficacia bioclimática de las celosías de barro cocido, que las hemos llevado hasta la Universidad de Málaga, donde colaboramos regularmente con la Cátedra de Cambio Climático, para explorar las posibilidades que tiene su aplicación en arquitectura, en relación al ahorro de energía.

El diseño de una celosía:

Un factor que afecta tanto a la función social como a la bioclimática de una celosía es su diseño. El entramado de material, que como hemos dicho suele ser de barro cocido o madera, (algunas veces lo encontramos hecho de ladrillo), determina el flujo de luz y aire.

Por eso, hemos apostado por invertir en diseño para nuestra colección de celosías bioclimáticas. Hemos trabajado con Carlos Jiménez, Damián López y Jorge Herrera para ofrecer una colección de celosías modulares que aprovechen al máximo todo lo que tiene para ofrecer este versátil elemento arquitectónico, y unirlo a las propiedades que ya conocíamos del barro cocido.

Con seis modelos distintos que son combinables entre sí, pues todos se encuadran en una retícula de 12 centímetros, nuestras celosías celebran la herencia cultural de la que provienen. Todos los modelos están inspirados en diferentes partes y facetas de nuestra Málaga natal, un lugar receptor y emisor de tradición alfarera andalusí donde se está empezando a reivindicar la recuperación de una arquitectura vernácula que vamos a necesitar para hacer frente a la crisis climática.

Detalle de la celosía Axarqa de todobarro

Plaza Poeta Alfonso Canales 4, Planta 1ª,
Ofc. 3, 29001 / Lunes - Viernes 9.00 a 18.00

Todobarro
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