Pedro Rosa, CEO de todobarro: «la sostenibilidad medioambiental requiere más creatividad que recursos»

Charlamos con Pedro Rosa, CEO de todobarro, acerca de cómo está siendo la experiencia de la isla de biodiversidad alboránica y de qué hace falta para que la sostenibilidad medioambiental forme parte de una empresa

Hace unas semanas, entrevistamos al doctor Enrique Salvo Tierra, catedrático de Botánica de la Universidad de Málaga. Le pedimos que nos contara más cosas acerca de la Isla de Biodiversidad Alboránica: un modelo experimental de sostenibilidad ambiental fruto de sus investigaciones, implementado por primera vez en las inmediaciones del tejar de todobarro.

En esta ocasión, charlamos con Pedro Rosa, CEO y cofundador de todobarro. Le preguntamos cómo está siendo esta experiencia desde su lado de la barrera y qué hay detrás de una empresa consciente.

Qué (o quién) hay detrás de la sostenibilidad medioambiental de una empresa consciente

Pregunta: ¿Cómo ha llegado todobarro hasta aquí? ¿Cómo llega la sostenibilidad ambiental a estar en el corazón de esta empresa?

Respuesta: Nuestra fábrica es un tejar tradicional de la zona de Vélez-Málaga. El territorio donde se encuentra está calificado urbanísticamente como agrícola, y no como industrial. Estamos rodeados de fincas de aguacates y otras producciones hortofrutícolas.

Desde que empecé a trabajar en los tejares (hace ya años, realizando el prototipado de nuestras baldosas), lo que siempre he visto por aquí es muchísima avifauna: camaleones, sapos, aves de todo tipo…

Conforme crecía el tejar, se hormigonaban zonas donde antes había vegetación. Parecía que crecer y expandirnos era sinónimo de perjudicar a la avifauna local. Entonces empezaron a surgir las ideas compensatorias: por qué no intentamos compensar la pérdida de terreno natural con la creación de hábitats en la zona donde pudieran proliferar los animales de la zona.

Cuando comenzamos a tomar medidas, el tejar se convirtió en eco-tejar.

Parecía que crecer y expandirnos era sinónimo de perjudicar a la avifauna local

Pregunta: Cuéntanos más sobre las medidas compensatorias: ¿en qué consisten y por qué son importantes?

Respuesta: La misión de la fábrica es crear productos sostenibles, pero queríamos ir más allá; relacionarnos e integrarnos con el medio. De esa manera, cumplo además una aspiración de desarrollo personal, que tiene que ver con mi pasión por la naturaleza. Me encanta desde pequeño: crecí con mis abuelos en zonas de huertas llenas de animales domésticos y silvestres.

Por otro lado, estas medidas compensatorias responden también a una estrategia de diferenciación de nuestra empresa.

Para mí, la sostenibilidad ambiental no tiene que ver sólo con el desarrollo del producto: es también la filosofía que acompaña su desarrollo. En nuestro caso, dicha filosofía es ser proactivos en el desarrollo de medidas y acciones que ayuden a la avifauna autóctona.

Por suerte, (o más bien, debido a esta filosofía), hemos construido un equipo que comparte los mismos valores de amor y sensibilidad por la naturaleza. Si, además, podemos desarrollarnos profesionalmente y comer de nuestro trabajo, mejor que mejor.

La sostenibilidad ambiental no tiene que ver sólo con el desarrollo del producto: es también la filosofía que acompaña su desarrollo

Pregunta: Una vez que se toma una actitud proactiva, ¿cómo llegas a conocer el proyecto de la Isla de Biodiversidad Alboránica?

Respuesta: Dentro de nuestro modelo de empresa sostenible, la colaboración con personas y entidades de visión parecida es primordial.

Estábamos en la fase de desarrollo de un producto que involucraba el cultivo y la incorporación de plantas en el diseño. Durante la etapa de prototipado, se nos ocurrió que podríamos ofrecer a nuestros clientes un plus de asesoramiento, y explicarles no sólo cómo mantener, cuidar y limpiar el producto, sino aconsejarles qué especies plantar.

Para ofrecer este servicio de forma lógica y eficiente, contactamos con Aguesa, una empresa de Ingeniería y Consultoría Medioambiental, que nos empezó a asesorar en aquel proyecto. También nos orientaron respecto a qué plantas debíamos poner en nuestra oficina.

Pedro, CEO de Aguesa, está además trabajando en la Cátedra de Cambio Climático de la UMA, y él fue quien nos puso en contacto con Enrique Salvo Tierra. Ellos nos trajeron el modelo de la isla de biodiversidad climática.

La burocracia para llevar a cabo iniciativas de sostenibilidad medioambiental con apoyo institucional es un infierno

Pregunta: ¿Qué crees que atrajo al doctor Salvo Tierra del proyecto de todobarro?

Respuesta: Creo que lo que atrajo a Enrique al principio fue la cantidad de plantas que estábamos introduciendo en la oficina, que yo quería renaturalizar.

Decidió venir a conocernos, y empezó a considerar que este era un buen sitio para implantar su modelo experimental. Él tenía el conocimiento y la teoría, y nosotros los medios y la voluntad. La burocracia para llevar a cabo este tipo de iniciativas con apoyo institucional es un infierno, por eso quisimos empezar nosotros por nuestra cuenta: para ahorrar tiempo y dar ejemplo.

Pregunta: Según Salvo Tierra, el modelo de todobarro debería ser el paradigma a seguir, no solo por otras empresas con labor artesana, sino por la empresa privada en general. Esto es algo sobre lo que se suele percibir mucha reticencia. ¿Cómo es de difícil ser una empresa sostenible?

Respuesta: La sostenibilidad medioambiental no es difícil: el problema es que las opciones que son más sencillas y económicas son normalmente muy poco respetuosas con el medio ambiente. No hacen falta demasiados recursos económicos para ser sostenible, pero hay que compensarlo con iniciativa, paciencia y creatividad.

También hay que nadar a contracorriente: nos han dicho miles de veces que estamos locos. La opinión general es que perdemos el tiempo con iniciativas que no repercuten en el crecimiento económico de la empresa a corto y medio plazo, pero mi análisis de esa postura es que hay una gran falta de visión a largo plazo. Sí, repoblar una porción de tierra con especies que no abundan en los viveros locales es más complicado que poner un bosque de pinos, pero anda que no tenemos recursos hoy en día para encontrar lo que sea en cualquier parte. Tampoco es tan complicado.

La sostenibilidad medioambiental no es difícil: el problema es que las opciones más sencillas y económicas son poco respetuosas con el medio ambiente

Pregunta: ¿Cuál es la parte complicada, entonces?

Respuesta: Diría que lo más difícil es conseguir que otras personas inviertan tiempo en pensar en esto. Como he dicho antes; lo que es fácil y rápido no suele ser sostenible. Las empresas piensan en cifras a corto plazo, y no en cómo vamos a estar de aquí a diez años. Yo creo que será entonces (cuando la sostenibilidad sea una necesidad y no una opción), que llevaremos la ventaja.

Además, es algo que disfrutamos mucho. Cada vez nos parece más extraño que haya que dar explicaciones.

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