Sostenibilidad

NYC CoolRoofs: Nueva York tira de arquitectura vernácula andaluza para luchar contra el cambio climático

Nuestros compañeros Marta Sader y Samuel Vega explican a La Vanguardia cómo las técnicas tradicionales de bioclimatismo mediterráneo son estrategias de supervivencia imperecederas

Tiempo de lectura: 5 min

Islas de calor urbano, olas de calor extremo. Son dos sintagmas que, por el bien de todo ser vivo, deberían alejarse cada vez más uno del otro. El planeta se calienta, y ya no lo notamos solo en la teoría: cada verano, millones de personas (y de ecosistemas) sufren temperaturas muy por encima de nuestro umbral de estrés térmico. 

La planificación urbana y los materiales de nuestras ciudades no están diseñados para protegernos de un calor que cada vez es más problemático. El cemento, el asfalto o el hormigón son materiales que absorben la radiación solar y no la liberan, generando lo que conocemos como islas de calor urbano: enormes parches de retención térmica que, en las ciudades, aumentan exponencialmente una temperatura ya de por sí demasiado alta. Y en qué lugar es esta cuestión más urgente que en la ciudad de ciudades: Nueva York. 

Desde hace más de veinte años, el Ayuntamiento de la Gran Manzana ofrece un programa (NYC CoolRoofs) a sus vecinos y vecinas que alivia dos necesidades: rebaja la temperatura de los edificios, aumentando el confort, reduciendo el gasto energético y la contaminación ambiental, y ofrece formación y trabajo a neoyorquinos y neoyorquinas en busca de empleo. Y lo hace a través de una práctica que conocemos muy bien en Andalucía: encalar los tejados

Las claves de la arquitectura vernácula: cuando teníamos la respuesta antes de hacernos la pregunta 

Nuestros compañeros, Samuel Vega y Marta Sader, hablaron con la periodista Paula Martínez de La Vanguardia hace unos días, para un artículo titulado Artesanos andaluces analizan la técnica de pintar las azoteas de blanco para combatir el calor. En la pieza, Samuel explicaba que: «muchas de las estrategias más sencillas para defenderse ante la emergencia climática llevan siglos inscritas en la tradición constructiva mediterránea»

Antes de los bloques de pisos, de las unidades de aire acondicionado y de las carreteras asfaltadas, nuestros antepasados también tuvieron que protegerse del calor. Y, de la misma forma que los organismos vivos se van adaptando a sus condiciones ambientales para sobrevivir de la forma más eficiente posible, las estrategias de adaptación y supervivencia humana también se han ido refinando a través de siglos de poblar la cuenca mediterránea.

Desde todobarro llevamos años explorando las posibilidades, características e iteraciones de nuestra arquitectura vernácula, para extrapolar soluciones que nos permitan enfrentarnos a la crisis climática con respuestas concretas, y explotar las aplicaciones bioclimáticas del barro cocido; un material que lleva milenios resguardándonos del frío y protegiéndonos del calor. 

En el transcurso de esta investigación, hemos desarrollado proyectos como la Casa Patio “Lab Patio 2.12”, donde hemos podido demostrar que con medidas pasivas de arquitectura bioclimática tradicional mediterránea se puede reducir la temperatura del interior de una vivienda en hasta diez grados sin emplear un solo vatio de energía eléctrica. El proyecto ha sido resaltado por el artículo de LV como ejemplo de excelencia en arquitectura bioclimática.

NYC CoolRoofs: luchar contra la crisis climática como medida de cohesión social 

Los objetivos del programa CoolRoofs son rebajar hasta tres grados la temperatura de la ciudad, disminuir el gasto energético de los edificios, y crear una red de conocimientos compartidos y cohesión social entre los vecinos y vecinas de Nueva York a través de la resiliencia contra el cambio climático.

Después de casi veinte años de funcionamiento, se puede demostrar con datos que el programa funciona. Tener azoteas oscuras, barnizadas de asfalto o betún, como se ha hecho tradicionalmente en Manhattan, hace que durante las olas de calor los tejados de los edificios se conviertan, básicamente, en un horno que irradia calor hasta los cimientos. Estos materiales son baratos y buenos aislantes contra la lluvia, pero retienen tanto calor que pueden llegar hasta los 80ºC en un día de sol directo, y necesitarían muchas más horas de oscuridad de las que tiene la noche para volver a enfriarse. 

Se cubren los tejados con dos capas de pintura de silicona blanca para reflejar la radiación solar, lo que reduce la temperatura en el interior de los edificios hasta en un 30%. Para que un tejado sea elegible a participar en el programa, debe cumplir varios requisitos: 

  • El tejado debe ser plano
  • Estar en buen estado
  • Debe ser fácilmente accesible, sin necesidad de usar escaleras o atravesar ventanas o escotillas)
  • No debe tener instalada maquinaria peligrosa 
  • La cubierta del tejado debe ser alguna de las siguientes: 
    • Betún
    • Betún modificado
    • Asfalto
    • Lámina de recubrimiento granulada

Muchos edificios son elegibles para ser acondicionados sin coste alguno, como aquellos de renta baja, asociaciones culturales o centros públicos comunitarios. Se trata de un programa remunerado que ofrece trabajo y experiencia laboral en el sector de la construcción a los participantes, y también se abren periódicamente bolsas de voluntariado para aquellos neoyorquinos que quieran participar de forma altruista.

Se trata de un ejemplo a seguir de cómo las medidas de adaptación al cambio climático pueden ser un vehículo de creación de empleo y cohesión social, pero, en la potencial replicación del programa, convendría tener en cuenta que algunos aspectos clave del encalado tradicional andaluz, que explicamos en este artículo, mejorarían mucho el rendimiento de esta práctica.

©Imagen de portada: Naciones Unidas

Conjunto de baldosas de barro cocido en tonalidad blanca
Las piezas de todobarro en color blanco antiguo reflejan mejor la radiación solar, mejorando la sensación térmica
Azulejo esmaltado blanco
Cuadrado 10 Camarina
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Rectángulo 20x10 blanco antiguo con rejuntado blanco
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La tonalidad de nuestros azulejos y baldosas se consigue gracias a pigmentaciones naturales que permiten la perfecta transpiración del material

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