Una casa con pavimento de barro

Los suelos son la pieza angular de cualquier proyecto de interiorismo y el pavimento de barro siempre sugiere identidad y personalidad.

Cuando se emprende un proyecto personal tan importante como el de construir la propia vivienda, pocas cosas resultan tan emocionantes como elegir los materiales. Aunque no tienen por qué ser totalmente definitivos, seguro que nos acompañarán durante un largo periodo de tiempo y, si elegimos bien, puede que lo hagan para siempre. De hecho, un buen pavimento de barro, como el que seleccionó una de nuestras clientas para su vivienda unifamiliar en Pozuelo de Alarcón, puede ser para toda la vida.

Barro cocido en el interior y más barro cocido en el exterior

Esta casa fue uno de nuestros proyectos más especiales. Contaron con nuestras baldosas de barro cocido artesanales para toda la superficie interior y exterior de la vivienda. Nuestros suelos rústicos se adaptan bien a todas las corrientes decorativas y, en este caso en concreto, la propietaria quiso integrarlos en un estilo moderno. Sin embargo, para ella era importante no renunciar a elementos tradicionales y recurrió al barro para conseguir ese vínculo con lo antiguo sin romper la estética contemporánea de su hogar.

Para el interior seleccionó un formato clásico: nuestra baldosa cuadrada de 20 centímetros en conjunto Baraca, una selección muy destonificada y, para este proyecto en concreto, también muy personalizada, de nuestras tonalidades rojiza, salmón y pizarra clara. Para la zona exterior, eligió nuestro ladrillo rústico de 25 centímetros también con el conjunto de tonalidades baraca, aunque con una mayor porcentaje de salmón y rojizo. De esta manera se consigue aportar más claridad a la zona del jardín y la piscina. Para la escalera se decantó por el rectángulo 15×30 en un elegante salmón rojizo.

Protección para el pavimento de barro

Una de las peculiaridades de esta intervención fue el proceso de limpieza y protección del barro que llevamos a cabo después del periodo de secado. Conseguir que el pavimento de barro se mantenga en perfecto estado con el paso del tiempo es sencillo si se le somete al tratamiento adecuado.

Con la fase de limpieza conseguimos eliminar los restos de la obra acumulados y las posibles sales que se encuentran presentes en las baldosas. También se elimina el mortero que podría ocasionar futuros problemas de salitres.

La fase de protección se lleva a cabo para reducir de manera drástica la pororsidad de las baldosas, hidratarlas para facilitar su mantenimiento, evitar la aparición de salitres y disminuir el riesgo de manchas domésticas. Los productos que empleamos permiten transpirar a los pavimentos de barro cocido, intensificando su tonalidad natural con un leve efecto mojado satinado.

Sin lugar a dudas, este suelo es para toda la vida.