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Passivhaus, la construcción eficiente

El estándar de construcción Passivhaus, conocido también como Casas Pasivas o Passive Houses, está revolucionando el concepto de vivienda y promete un futuro más sostenible.

20 mayo, 2020

Hoy más que nunca cabe preguntarse si las casas que habitamos son todo lo adecuadas que deberían ser. El confinamiento nos obliga a pasar mucho más tiempo del que estamos acostumbrados en nuestros hogares: trabajamos, disfrutamos del ocio, hacemos deporte o “quedamos” con amigos sin salir siquiera a la calle. Sin embargo, la sensación de malestar generalizada que se percibe ha revelado que la mayoría de viviendas están pensadas para vivir en su interior, pero no para pasar tanto tiempo en ellas.

Habitamos casas que son mejores que las que teníamos hacia la primera mitad del siglo XX y, sin embargo, desde la década de los 90 y el boom inmobiliario de los 2000, hemos perdido muchas cosas importantes por el camino desde el punto de vista de la arquitectura como, por ejemplo, tener en cuenta la ventilación cruzada o la correcta orientación de un edificio.

Afortunadamente, en los últimos diez años se ha recuperado el interés hacia lo eficiente, lo ecológico y lo sostenible. En este contexto surge el concepto Passivhaus como la alternativa que mira al futuro. Se trata de un método de construcción basado en el diseño de edificios de consumo prácticamente nulo que se ha convertido en el estándar de mayor reconocimiento internacional en cuanto a eficiencia energética y confort interior.

Una revolución basada en el ahorro energético, la construcción sostenible y el respeto al medio ambiente

El término Passivhaus surgió en Alemania a finales de los 80 para ser exportado no mucho más tarde por todo el mundo. Aterriza en España en 2008 con la creación de la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), dedicada a promover sin ánimo de lucro la construcción de edificios pasivos.

Fundamentalmente, se trata de viviendas sostenibles diseñadas y construidas para aprovechar al máximo recursos naturales como la luz solar gracias a la combinación de arquitectura bioclimática y tecnología. Estas construcciones consiguen reducir el consumo energético entre un 70 y un 90%, prescindiendo de mecanismos de climatización habituales -consolas de aire acondicionado o calderas- y de los combustibles o energía necesarios para su funcionamiento.

Un buena captación solar

Elementos como el emplazamiento y la orientación de la casa son esenciales. La edificación tiene que estar dispuesta de forma que las aberturas intenten captar el máximo posible de radiación solar en invierno y, al mismo tiempo, disponer de sistemas de protección como persianas inteligentes para evitar el sobrecalentamiento en verano.

Aislamiento térmico

Una Passivhaus debe contar con un aislamiento térmico en sus muros del mayor espesor posible como el que proporcionan, por ejemplo, la lana de oveja o la lana mineral de vidrio (elaborada a partir de botellas de vidrio recicladas), prestando especial atención a los puentes térmicos, esas zonas de la envolvente de un edificio por los que sale el calor en invierno y entra en verano. El aislamiento garantiza una temperatura constante todo el año, lo que se traduce en ahorro energético y económico.

Ventilación

Una de las características más importantes de las casas pasivas es que cuentan con un sistema mecánico de renovación del aire con recuperación de calor. Respirar aire de calidad, además de generar sensación de confort y de pureza en el ambiente, proporciona numerosos beneficios en la salud de las personas y evita problemas estructurales en el edificio como la aparición de moho y humedades.

Ventanas de altas prestaciones

Las ventanas Passivhaus son una pieza fundamental. El acristalamiento debe de contar con tres vidrios adecuados para la zona climática en la que está ubicada la vivienda y su orientación geográfica. Se prescinde de materiales habituales en construcción como el aluminio o el acero inoxidable y se sustituyen por madera u otros materiales que no tengan una transmisión térmica alta. Deben estar perfectamente integradas en el muro del edificio asegurando el sellado entre en el marco y la fachada.

Passivhaus en Vizcaya con Todobarro

La periodista bilbaína Adela Úcar, amante de lo natural y lo ecológico, descubrió el concepto de las casas pasivas y se embarcó en un proyecto personal decidida a reconstruir una edificación antigua bajo el estándar Passivhaus para convertirla en su vivienda. Actualmente, la casa se encuentra en plena construcción y Adela, a través de su cuenta personal de Instagram, está compartiendo la experiencia con sus seguidores divulgando con detalle el concepto de las casas pasivas.

La idea de Adela va más allá de habitar en una casa de consumo casi nulo que sea respetuosa con el medio ambiente y su salud. Para ella también es importante cuidar el tipo de materiales que la componen, siendo estos, en la medida de lo posible, artesanales, ecológicos y sostenibles. Ha optado por piedra y pizarra en el exterior y ventanas de madera. En el interior, para la cocina, ha decidido instalar suelo de barro (concretamente nuestras baldosas rectangulares  en 20×10 cms en la tonalidad rojizo antique), un material tradicional, duradero y respetuoso con el medio ambiente.

En busca de la tradición

Desde que Adela inició su aventura hacia el  Passivhaus, no ha perdido de vista su principal motivación en ningún momento: aunar la belleza y la última tecnología con la tradición, huyendo del estereotipo que relaciona las casas pasivas con el interiorismo más vanguardista. Su apuesta es por una decoración de estilo clásico combinada con estilo rústico en la que nuestros suelos de barro juegan un papel importante.

Me encanta pensar que tendré en mi cocina un material que viene directamente de la naturaleza y que representa una tradición artesanal de nuestro país. Además, me alegra pensar que estoy contribuyendo a una pequeña empresa española con un producto que forma parte de nuestra historia cultural.Adela Úcar

 

Le hicimos llegar algunas muestras (momento que tuvo a bien inmortalizar y que ahora se puede ver en sus historias destacadas en Instagram) para que pudiera decidir el tipo de suelo tocando el material, viendo los tonos sin pantalla de por medio y el acabado de las piezas de barro artesanales. A Adela le encantaron precisamente los acabados envejecidos y nos contó que en ningún otro sitio había encontrado tanta variedad de suelo rústico. Una vez que tomó la decisión, el equipo le explicó cómo se comportan los suelos de barro y cómo hay que protegerlos, pues esta es una de las grandes dudas que genera el barro cocido artesanal.

La iniciativa de Adela y la de tantas personas que apuestan por formas de vivir alternativas y respetuosas con el medio ambiente como la que proponen el estándar Passivhaus o el diseño sostenible, demuestran que queda esperanza y que es posible reducir, de una vez por todas, nuestra huella en el planeta. Vamos por buen camino.

 

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